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Tiempo de Opinar; Ricardo de Hoyos, el ejemplo que nadie siguió

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Ricardo de Hoyos, el ejemplo que nadie siguió

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno


En 1983  Ricardo de Hoyos Arizpe  fue  candidato del PRI a la presidencia municipal, sin haberle consultado al profesor Pedro Pérez Ibarra, que entonces tenía el control político de la ciudad. Fue un malísimo candidato y perdió en las urnas, pero como en ese entonces el PRI y el gobierno eran uno solo, lo hicieron ganar a la fuerza.

El día de la elección, a eso de las cuatro de la tarde, cuando todavía faltaban  dos  horas para cerrar las casillas, el periódico más antiguo y más importante de la ciudad, sacó a la circulación una edición extra, pagada por la Secretaría de Gobernación,  en donde anunciaba que el PRI había ganado. ¿Cómo era posible eso?, porque eran los tiempos del PRI hegemónico, en los que el partido y el gobierno hacían lo que querían. Después surgió la  leyenda de que el candidato del PAN había ganado, pero se había vendido, como si hubiese  tenido opción para enfrentar al gobierno que en ese entonces tenía a la Dirección Federal de Seguridad,  que lo podía todo, ¡Absolutamente todo!

Pero esa es otra historia.

Aunque fue mal candidato, De Hoyos buscó legitimarse con sus acciones, pero además la ciudadanía le reconocía el valor  de enfrentarse a Pedro Pérez Ibarra,  que le puso muchas trabas durante su gestión, incluida una huelga en el servicio de limpieza  y una mega-huelga de más de 270 negocios, incluidas gasolineras, los camiones urbanos, comercios, etc.

A los pocos meses de haber iniciado su gestión, cuando se inauguró la temporada de beisbol, De Hoyos lanzó la primera bola y en el estadio La Junta, el público le aplaudió a rabiar, de una manera ruidosa, escandalosa, entusiasta, alegre.

De Hoyos terminó su gestión y Pérez Ibarra retomó el control de la ciudad. Todos los que estuvieron con De Hoyos se replegaron. Pudieron hacerle un contrapeso, pero la mayoría prefirió irse a su casa y evitar problemas.

Y don Ricardo hizo lo propio. Se retiro a su vida privada.

Años después, en 1994, Ricardo de Hoyos acepto la invitación del Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN), que dirigía Antioco Méndez, para  postularse como candidato a la diputación federal.

Antes de aceptar, redactó una carta de renuncia a su militancia en el PRI y se la hizo llegar al presidente del Comité Directivo Municipal.

De Hoyos  hizo una campaña muy modesta. De hecho se le vio poco, o casi nada, en las calles. Su propaganda fue igual de modesta.

Obtuvo muy pocos votos. Apenas 1,113, contra 48 mil 260 del ganador, Daniel Covarrubias Ramos, del PRI, por cierto.

Tras su participación en la elección de 1994, De Hoyos volvió a retirarse a su vida privada. No se le volvió a ver en ninguna actividad política ni social. Sigue siendo un hombre  introvertido,  serio, discreto. Ha sido todo lo contrario a los demás ex alcaldes, algunos de los cuales se obsesionaron con el poder y apenas lo dejaron, ya  estaban pensando en regresar a la alcaldía  o en seguir teniendo alguna clase de poder que les permitiera seguir vigentes en la vida política de Nuevo Laredo.

Don  Ricardo ha sido la excepción  a la regla de  los ex alcaldes.

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