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Tiempo de opinar; Ramiro Ramos y su carrera ascendente

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Ramiro Ramos y su carrera ascendente

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

 

En el 2016 el PRI tamaulipeco lo perdió todo. Fue un durísimo  golpe para los priistas. Algunas carreras políticas se estancaron y otras quizá ya terminaron. En medio del desastre, uno de los  pocos priistas que gano, y además neolaredense, fue Ramiro Ramos Salinas a quien le tocó operar la elección en Tlaxcala, y se gano la gubernatura.

 

Con esa victoria a cuestas no es casualidad que después de haber dejado la presidencia del  Congreso de Tamaulipas, el PRI lo haya integrado en el Comité Ejecutivo Nacional en calidad de Subsecretario de Organización.

 

Con esa investidura, se le envió a operar la elección de  Nayarit en donde se va a renovar la gubernatura, 20 presidencias municipales y 30 diputaciones locales.

 

Hasta ahora las encuestas favorecen al PRI en esa entidad, aunque ya se sabe que en los últimos años las encuestas  han  fallado lo mismo en Colombia que en Inglaterra, Estados Unidos y no se diga en entidades  mexicanas. La debacle que tuvo el PRI en el 2016 no la vio ninguna encuestadora.

 

Pero en fin, salvo esas consideraciones, para el PRI el panorama se presenta   bien en  Nayarit, por encima de lo que las encuestas ven en el Estado de México, Coahuila y Veracruz, en donde  hay  ejercicios que marcan empates, en el mejor de los casos, y en otros anticipan una derrota del PRI.

 

Si el PRI  gana en Nayarit,  Ramiro Ramos no tendrá dificultades para  ser candidato en el 2018, aunque  es un misterio  en que  boleta aparecerá, pues  puede ser para senador,  diputado federal o alcalde.

 

Ramiro es hombre cercano al actual presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza y  este  influirá en la designación de candidatos para el 2018.

 

Los únicos priistas que le pueden hacer sombra a Ramiro en la carrera del 2018, son el ex alcalde Daniel Peña Treviño y la diputada federal Yahleel Abdala, a quien le ha dado por enfrascarse en batallas contra molinos de viento.

 

Daniel Peña sigue siendo un ex alcalde muy estimado, tiene un  grupo político amplio  que lo  respalda, tienen  conexiones a nivel nacional y a muchos, incluidos  ciudadanos apartidistas,  les gusta su estilo franco y entrón. Podría ser un buen candidato para el PRI.

 

Por su parte, Yahleel  ha sido mucho  ruido y pocas  nueces.  Hace anuncios espectaculares que nunca se concretan. Además no ha sido congruente entre el decir y el hacer. Primero voto a favor del gasolinazo y  después nos dijo que buscaba  que se redujera el precio, pero el daño  ya estaba  hecho. Ahí perdió mucha credibilidad. Pero además, Egidio Torre ya no está en condiciones de apoyarla. Perdió un aliado.

 

Ahora que   hay que decir que la elección del 2018 no será nada fácil para el PRI. Tiene un panorama difícil, con un presidente de la república que no ayuda, una  marca partidista mal posicionada, con gobierno estatal y municipal en contra, y encima la presencia de Andrés Manuel López Obrador que  llega como el rival a vencer.

 

En estas condiciones ser candidato del PRI puede ser más malo que  bueno.

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