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Tiempo de Opinar; Las teorías de la conspiración

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Las teorías de la conspiración

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Morena

 

Andrés Manuel López Obrador invito a desayunar a José Antonio Meade  y subió un  video en las redes sociales que provocó toda clase de comentarios, a favor y en contra.

La explicación  del Presidente Electo es que nobleza obliga y recuerda que Meade fue el primer candidato que salió a  reconocer su  triunfo y de paso le deseo la mejor de las suertes.

Y tiene  razón López Obrador: una elección es una competencia entre adversarios, no entre  enemigos personales. Es como las peleas de box: al terminar el último round, el  derrotado se acerca al triunfador para felicitarlo, sin importar lo golpeado que haya resultado durante el combate.

Claro,  habrá quien recuerde que esta no fue la actitud de AMLO en el 2006 y en el 2012, pero eso es otro boleto.

En una competencia electoral los simpatizantes de  los candidatos suelen sentirse más papistas que el papa, se sienten ofendidos con los dichos del candidato de enfrente y después de la elección, el ganador y el perdedor se reúnen a platicar muy a gusto, como sucede con este encuentro AMLO-Meade y que se replica en todos lados y en todas las épocas.

En  los tiempos del profesor Pedro Pérez Ibarra, este y Carlos Cantú Rosas, en calidad de alcalde,  se daban hasta la cubeta, y a pesar de ello  con frecuencia se reunían  a platicar  en un café de Laredo, Texas,  donde seguramente se ofrecían disculpas mutuas por haberse sobrepasado en sus comentarios. Al final de sus vidas, ambos solías reunirse casi todos los días, sin esconderse de nadie, privilegiando la amistad.

Y ahí está el caso Lázaro Cárdenas-Plutarco Elías Calles. El primero lo desterró del país y destruyó sus estructuras políticas para que no pudiera levantarse y años después Manuel Avila Camacho los reunió, lo que parecía impensable en dos adversarios que se suponía se odiaban a muerte.

El encuentro AMLO-Meade no debería de sorprendernos si disfrutásemos de una cultura democrática. Es más,  hasta sería sano que López Obrador lo invite a integrarse a su gabinete en alguna posición administrativa con lo que enviaría el mensaje de un gobierno plural e incluyente, como lo fue durante la campaña al integrar a personajes del PRI, PAN, PRD, de todos los partidos.

Ahora que el encuentro   despierta toda clase de comentarios, incluso da pie a las teorías de la conspiración que  hablan de que la elección estuvo arreglada para que ganara AMLO, eso es cierto.

A los teóricos de la conspiración jamás se les va a disuadir de lo que para ellos  es cosa juzgada.  Por eso circulan versiones que van desde que Peña Nieto escogió a Meade por ser mal candidato hasta que el PRI y Morena son lo mismo. En todo caso todos son perros, pero hay razas.

Pensemos, aunque seamos incrédulos, que la forma de hacer política en México pueda cambiar y que con AMLO   podría darse el caso de cambie si no todo, si muchas  cosas.

 

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