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Tiempo de opinar: La sepulturera del PRI

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La sepulturera del PRI

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno


Desde mediados del 2017, Yahleel quiso apoderarse del PRI, pero se topo con la CTM,  CNOP y la CNC, que no la dejaron.

En la CNOP quiso imponer a Carlos Reséndiz y  no pudo; después lo quiso imponer en la dirigencia municipal y  tampoco pudo… temporalmente. Finalmente se salió con la suya, con el apoyo de Egidio Torre, y en marzo de 2018 Reséndiz llegó al PRI, partido que hasta ese momento parecía escriturado a favor de la diputada federal.  Se sentía la dueña y es que además del apoyo del ex gobernador, su posición  como legisladora le permitía tratar con César Camacho y Enrique Ochoa, hoy, como la diputada, caídos en desgracia.

En el inter en que lograba imponer a Reséndiz, descalificó a Jaime Emilio Gutiérrez para llegar a la dirigencia, con el argumento de que era un perdedor y los perdedores no tenían cabida en el partido. Ante el desaire Jaime Emilio se fue al PAN, como también se fue Luis Eduardo Martínez a quien Yahleel y Daniel Peña despreciaron y aseguraron que no lo necesitaban para ganar.

Yahleel, como dijimos en otra entrega, bloqueo a Jesús Valdez para que no fuera candidato a la alcaldía. Así le pago  haberla ayudado a ganar la diputación,  como le ayudó mucha gente a la que luego menosprecio.

Ella y su grupo compacto estaban convencidos de que sería senadora, sino de mayoría, sino de primera minoría. Al final fue humillada, con una diferencia de 2 a 1. Fue una rival muy fácil y es que nunca quiso ser opositora. Jamás tocó con el pétalo de una rosa a sus adversarios y quiso convencer a sus seguidores que si eres oradora, ya la hiciste en  todo: puedes reparar una nave espacial, hablar 500 idiomas e irte corriendo de aquí a la Ciudad de México, sin pararte a descansar ni tomar agua.

No solo llevó al PRI a la peor votación de las últimas décadas, sino que en su búsqueda de la candidatura se peleó con todo mundo y hoy el partido además de disminuido esta  fracturado. Y lo peor es que pareciera no tener futuro, al solo ganar 6 de los 43 municipios, perder todas las diputaciones federales y de paso ser minoría en el Congreso con 10 de las 36 diputaciones.Y pensar que estaba segura de que sería senadora y luego  buscaría la gubernatura, lo que ya  no podrá ser.

Su derrota finalmente beneficia a Nuevo Laredo. Con la llegada de Américo Villarreal e Ismael García Cabeza de Vaca al senado, es altamente probable que se descarte la descabellada idea que tiene Yahleel de que  nos roben un cuerpo de la actual carretera libre Nuevo Laredo-La Gloria, para hacerlo de paga.

Que se haga una carretera de paga, pero que se queden los dos cuerpos de la actual carretera libre. Nuevo Laredo necesita un diputado que lo defienda,  no que lo dañe.

Y necesita un diputado que realice acciones concretas,  y  no que se limite a presentar puntos de acuerdo que no resuelven nada. Estos puntos de acuerdo son como el tío Lolo.

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