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Tiempo de opinar: La movilización del PRI

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La movilización del PRI

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

Ya se acerca la elección interna del PRI y hay quienes se preguntan cuál será la capacidad de movilización del que alguna vez fue la principal fuerza política en Nuevo Laredo, pero desde el 2012 no  logra ganar en esta ciudad.

Y es que en la más  reciente elección el PRI obtuvo 12,764 votos en los tres distritos, pero si le restamos los  que sacó en los municipios de Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo y Díaz Ordaz,  resulta que en Nuevo Laredo logró 10 mil 516.

Recordemos que en el 2010 obtuvo su más alta votación con Benjamín Galván Gómez con 83 mil 250 votos. Benjamín,  con su gobierno de ocurrencias, terminó convirtiéndose en el sepulturero del PRI, primero perdiendo la diputación  federal y luego  contribuyendo a la perdida de la presidencia municipal porque la ciudadanía se harto de su mal gobierno.

El padrón interno del PRI  reúne los nombres de más de 22 mil afiliados, pero si en una elección constitucional movilizó a 10 mil 516, se antoja imposible que  rebase esa cifra en una elección interna. Salvo que aproveche que es una elección interna y se despache con la cuchara grande, como en los  tiempos en que las elecciones las organizaba la Secretaría de Gobernación.

Un dato interesante de cuando el PRI era gobierno es la elección del 2013 en la que el partido logra la extraordinaria cifra de 280 mil promovidos, casi la lista nominal completa que era de 293 mil 727. Finalmente el PRI obtiene en las urnas 48 mil 588, la sexta parte de los ciudadanos promovidos.

Y es que  en el PRI, como en cualquier partido,  hay partidarios de la simulación. Se oye muy bien decir que el presidente de tal organismo tiene atrás de él a más de 5 mil afiliados, aunque en la práctica apenas logre reunir a 40 o 50 gentes, que luego presenta como  los liderazgos internos. Estos liderazgos de papel se dan en todos lados.

En fin, vamos a ver cómo le va al PRI en su elección interna del 11 de agosto y veamos cómo anda su capacidad de organización y movilización. Esta elección interna le servirá para probarse,  aunque le vaya mal. Es mejor saber qué es lo que hay y trabajar con eso.

La simulación puede engañar un tiempo, pero tarde o temprano  se derrumba.

Después de la elección del líder nacional vendrá la elección estatal y esa es la que  tiene especial interés  porque en las primeras semanas de desempeño del próximo presidente  permitirá darnis una idea de que PRI se quiere. Si uno competitivo, o uno simulador, como el que  hay en este momento, en el que los líderes ponen a trabajar a la militancia para  beneficiarse con cargos plurinominales.

Luego salen con su babosada de que el PRI no se raja. Claro que no, se la rajan. Más que retorica chafa,  el PRI  necesitan actuar. Menos verborrea y más  y mejores resultados.

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