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Tiempo de opinar; El Príncipe y Anaya

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El Príncipe y Anaya

Tiempo de  opinar

Raúl Hernández Moreno

Es increíble que a  casi  cinco siglos de que se publicó El Príncipe, siga siendo un  libro tan vilipendiado,  denigrado, descalificado.

Nicolás Maquiavelo nunca pretendió presentar al político ideal, lo que hizo fue presentar al político como es,  el que utiliza todos los medios a su alcance para lograr el objetivo buscado. Por eso miente, por eso traiciona, por eso mata,  se presenta como impoluto a pesar de que está manchado por la corrupción.

Ricardo Anaya bien que imita al político expuesto por Maquiavelo. Él lo sabe y  pretende engañar a quienes desconocen a Maquiavelo.

Se queja de que el Presidente Enrique Peña usa el poder, a la PGR, para perseguirlo. Es  verdad, es la forma que tiene el gobierno para hacerlo. Peña usa al poder judicial para que lo  investigue y eventualmente lo va a procesar.

A Ricardo Anaya todo lo condena. Hay pruebas que lo exhiben como un raterazo. Lo correcto sería que los militantes de su propio partido lo desconozca como candidato y que dejen que la justicia lo juzgue, pero en vez de eso lo protegen, otros lo toleran.  Unos se han  convertido en sus cómplices, otros le tienen miedo.

Si el mismo Anaya insiste en decirse inocente, lo correcto es que mostrara sus estados de cuenta de las últimas dos décadas, para  demostrar cada peso ganado y cada peso gastado. En vez de eso se esconde en la obscuridad y pretende que  le creamos que es inocente, solo porque él lo dice.

El problema es que Anaya carece de  credibilidad, Su palabra no vale y ahí están para  corroborarlo Gustavo Madero, Margarita Zavala, Ernesto Cordera, Roberto Gil Zuarth, Felipe Calderón y otros más, a los que  traicionó, porque no conoce de lealtades.

Si viviera  Manuel Gómez Morín, se volvería a morir, de pura vergüenza al ver en lo que el PAN se ha convertido por la ambición un  gandaya.

En los últimos meses  Ricardo Anaya ha vivido de escándalo en escándalo, por su  vida  derroches, por sus traiciones, por el cinismo con que se conduce, porque  tiene a su familia viviendo en Atlanta y en vez de  buscar gobernar Atalanta, quiere gobernar México.

Con su actuación Anaya desilusionó a quienes esperaban que el PAN pudiese ser un  freno para Andrés Manuel López Obrador. En vez de ello, ha logrado convertirse en un  peligro para México,  la amenaza que en el 2006 el PAN  le cargo a AMLO.

Y sí,  AMLO parece un bebito de brazos, frente al bandidazo de cuello no tan blanco en que esta convertido Anaya.

En el 2005, el PAN con  Vicente Fox, con Santiago Creel, con Diego Fernández y Carlos Salinas de Gortari, lanzaron todo el poder del Estado en contra de Andrés Manuel para que no fuese candidato presidencial de la izquierda. Ahora Peña Nieto hace lo mismo, y Anaya y  compañía se  ofenden y se hacen los dignos.

Le digo, El Príncipe no trata sobre el político ideal, sino como es: sucio, marrullero, ratero,  hipócrita, traidor y muchos adjetivos negativos.

 

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