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Tiempo de opinar: El Presidente que se declaró católico

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El Presidente que se declaró católico

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

Recién electo Presidente de México, Manuel Ávila Camacho dio una entrevista a la revista Hoy, al periodista e historiador José Valades,  en la que sorprendió al declarar que era católico: “Ser católico no es ser clerical, ni fanático. Soy católico por origen, por sentimiento moral”.

Ávila  Camacho ganó las elecciones de 1940 con 2 millones 476 mil votos en tanto que al candidato opositor, Juan Andreu Almazán, le reconocieron 151 mil. Para hacerlo ganar, el Presidente Lázaro Cárdenas autorizó el robo de urnas, la compra de votos y el asesinato de decenas de simpatizantes de Andreu Almazán cuyo triunfo en las urnas sigue siendo defendido por muchos  historiadores. Le ganaron con  fraude.

El mérito de Lázaro Cárdenas, anticlerical y en  cuyo mandato se impuso la educación socialista y  se dio la persecución de cristeros, fue que hizo a un lado sus intereses y vio por los de la patria, y por eso en vez de imponer como sucesor a un radical como Francisco J. Múgica, optó por un conservador.

Cárdenas entendió que el país necesitaba serenarse, que ya no se justificaba tanto radicalismo en materia religiosa. Había necesidad de acabar con los excesos de  gobernadores como Tomás Garrido Canabal en Tabasco y Adalberto Tejeda en Veracruz, que había dejado de ser gobernador, pero seguía teniendo control político.

La declaración de fe de Ávila Camacho se daba luego de varias décadas de radicalismo contra la iglesia, que venían de los tiempos de la Revolución  con personajes anticlericales como Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil y Lázaro Cárdenas como presidentes, pero también de muchos otros gobernadores en Yucatán,  Tabasco, Veracruz, entre otros estados.

Pero además, se cuenta que la madre de Manuel Ávila Camacho, doña Eufrosina,  era muy creyente y en vida le había pedido a sus hijos que no emprendieran acciones en contra de la iglesia.  Tres de los  hijos de doña Eufrosina destacaron en la política: Manuel fue Presidente y Maximino y Rafael, gobernadores de Puebla.

Ya en el poder, Ávila Camacho desmanteló al cardenismo y una de sus primeras acciones fue  desaparecer la educación socialista. De paso junto a Cárdenas con Plutarco Elías Calles y  hasta atendió a Tomás Garrido Canabal cuando este regreso de su destierro en Costa Rica, como señal de apertura de su gobierno,  en la que cabían radicales y conservadores, cabían todos.

Y no deja de ser interesante que Ávila Camacho haya desmantelado al cardenismo, a pesar de que era un político inexperto que antes de ser Presidente nunca ocupó un cargo de elección popular. Ni  siquiera  fue  regidor. Después de él, hubo otros  Presidentes que tampoco tuvieron cargos de elección previos, pero con los cuales nos fue bastante mal como país.

Eso sí, Manuel Ávila Camacho se rodeó de duros como Gonzalo N. Santos y Maximino Ávila Camacho que  conocían muy  bien a Cárdenas y lo ayudaron  a enfrentar al michoacano.

Después de Manuel Ávila Camacho ningún Presidente se ha atrevido a manifestar abiertamente su catolicismo, aunque eso sí, José López Portillo se entrevisto en privado con el Papa Juan Pablo II; Carlos Salinas de Gortari reanudó relaciones con el Vaticano; y Vicente Fox uso el poder para la iglesia anulara su primer matrimonio religioso.

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