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Tiempo de opinar; El menos malo

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El menos malo

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

En estos días escuchamos y leemos una y mil razones por las cuales no es conveniente que Andrés Manuel López Obrador sea el próximo Presidente.

Y una y mil razones pueden enlistarse explicando porque José Antonio Meade no debe ser Presidente.

O porque Ricardo Anaya no debe ser Presidente.

En realidad los tres candidatos tienen muchos negativos y si a los militantes de los partidos se les hubiese consultado sobre a quién le gustaría tener de candidatos, es probable que ninguno de los tres que hoy participan hubiesen sido seleccionados.

En los partidos hay personajes con una mejor y más amplia trayectoria administrativa y política, que los tres citados.

En el PRI, Miguel Ángel Osorio o Manlio Fabio Beltrones, estarían haciendo un mejor papel que el desabrido y desmemoriado de Meade.

Mucho más preparado que Anaya –que nunca ha sido regidor, ni diputado, ni alcalde, ni gobernador, ni senador, ni secretario de Estado-- están Rafael Moreno Valle, Ernesto Cordero, Roberto Gil Zuarth.

¿Se imagina a Miguel Ángel Mancera como candidato de la coalición PRD-PAN? Hubiera sido un trancazo.

Y en Morena, Ricardo Monreal está muy por encima de López Obrador.

El hubiera no existe. Ya hay tres candidatos y el que quiera participar en las elecciones del 1 de julio tendrá que escoger no al mejor, sino al menos malo. O al menos que esté convencido de que algunos de los tres si es bueno. Igual y sí.

Ahora eso de que el próximo Presidente pueda conducir al país hacia el desarrollo y la modernidad, hay que descartarlo.

Si revisamos los números macro y micro económicos, el país está en un hoyo desde 1970 a la fecha, tenemos casi cinco décadas hablando de que ahora si la nación sacará de la pobreza a millones de mexicanos y fortalecerá a la clase media.

Luis Echeverría quiso encumbrarnos como el país líder del Tercer Mundo; José López Portillo nos dijo que nos acostumbraríamos a administrar la riqueza; a Miguel de la Madrid el sexenio le pasó de noche; Carlos Salinas aplicó su liberalismo político que permitió hacer más ricos a los ricos y a los pobres los contento con el asistencialismo social.

Ernesto Zedillo se limitó a atender las indicaciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial; Vicente Fox nos prometió crecer al 7 por ciento y no llegamos ni a la mitad; Felipe Calderón se creyó un soldado y declaró la guerra a los narcos; y a Enrique Peña Nieto sus reformas estructurales quedaron en el papel.

Después de 48 años de estancamiento, de una evolución económica, política, educativa y social que ha sido obligada por la globalización, solo un ingenuo pensaría que en 6 años se podría acabar con todo esto.

Ni AMLO y mucho menos Meade o Anaya, pueden transformar al país y por eso los mexicanos no van a votar por el mejor, porque no lo hay, sino por el menos malo. Al tiempo.

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