banner_2doinforme_monterrey_900x110px.gif

Tiempo de opinar: ¿Demócrata o dictador?

PDFImprimirCorreo

¿Demócrata  o dictador?

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

 

En manos de Andrés Manuel López Obrador esta ser un demócrata o un dictador.

AMLO no solo arrasó y ganó la presidencia de la república con más de 30 millones de votos,  su partido también  ganó la mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores,  5 gubernaturas, 245 alcaldía – incluyendo 9 capitales—y  tendrá mayoría en 19 congresos estatales.

Con todo ese  respaldo, no tendrá problemas para reformar la Constitución y estaría en condiciones de  hacer lo que quiera.

En espera de que se oficialicen los datos definitivos de los resultados de las elecciones de diputados y senadores –hay recursos de impugnación que se deben resolver el 27 de agosto, a más tardar—Morena tendría 305 diputados y 74 senadores.

Para aprobar la mayoría de las leyes basta con el que  obtenga más votos; para las reformas constitucionales se requiere el voto de dos terceras partes de los legisladores presentes.

Ahora  bien, en México abundan los legisladores irresponsables. Es rarísimo que acuda el 100 por ciento a las sesiones. En el caso de las reformas constitucionales Morena necesitaría 332 votos con una asistencia perfecta, pero por lo regular suelen estar 290, 340, 400, 420 y párele de contar. Con que Morena imponga disciplina y exija una asistencia perfecta en sus legusladores, no necesitaría pactar con las otras fuerzas, si quisiera un gobierno tirano.

En el Senado  es algo similar, Morena tendrá 72 senadores y la mayoría constitucional es de 84.

Aprobadas las reformas constitucionales por el Congreso, se necesita que sean autorizadas por 17 de los 32 congresos estatales y Morena tendrá 19, a saber, Estado de México, Ciudad de México, Sonora, Chiapas, Tabasco, Morelos, Oaxaca, Durango, Tlaxcala, Hidalgo, Baja California, Veracruz, San Luis Potosí, Guerrero, Michoacán, Chihuahua. Colima, Puebla y Sinaloa.

En esos 19 estados, el Congreso puede ayudar o obstaculizar al gobernador en turno.

Además de que Morena aplastó a sus contrincantes,  el PRI, PAN, PRD, Verde, MC y NA, retrocedieron.

En el nuevo mapa electoral, el PRI es la quinta fuerza en el Congreso. Tan mal le fue que solo tendrá 40 diputados y en cambio el PES perdió el registro, pero tendrá 56 diputados,  y será la cuarta fuerza.

En los Estados, el PAN tendrá 12, el PRI 11, 5 Morena y 2 el PRD.

El PRI se  refugiará en los Estados en que gobierna, donde tendrá acceso a los recursos públicos; en los que es opositor, como Tamaulipas, está condenado a adelgazarse cada vez más y convertirse en “chiquillada”. Sin acceso a cargos públicos, sin acceso a recursos públicos, sin  la esperanza de regresar, muchísimos priistas optarán por retirarse de la política, o irse a Morena o  al PAN.

En el PAN la situación   es parecida. Ricardo Anaya obtuvo la más baja votación  obtenida por un candidato presidencial en las últimas décadas, aparte dividió al partido y hoy lo más sano para Acción Nacional es su expulsión, en espera de que pise la cárcel en los próximos meses, porque es un delincuente y debe ser tratado como “cualquier otro”, como él mismo lo dijo.

El PRD conservará su registro, pero quedó convertido en chiquillada, con el agregado de que parte de sus 8 senadores y 19 diputados, van a emigrar a Morena, porque saben que se acabó la era de los Chuchos, Jesús Ortega y Jesús Zambrano y su control del partido.

PRI, PAN y PRD no van a desaparecer pronto, pero tiene que  refundarse u prepararse para los nuevos  desafíos en una nación en la que Morena no los necesita, o los necesita muy poco.

AMLO tiene en sus manos la decisión de convertirse en un demócrata o en un tirano; y al PAN y al PRI, les toca decidir si colaboran con el nuevo gobierno por el bien de la nación o lo obstaculizan, obligándolo a evaluar si  vale la pena ser  un tirano.

Comentarios (0)add comment

Escribir comentario

busy