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Presidente fallido

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Tiempo de  opinar

Raúl Hernández Moreno

 

En fechas recientes, Andrés Manuel López Obrador declaró que aspira a ser uno de los mejores presidentes de la historia de México y que quiere estar en la lista de Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y Francisco  I. Madero.

¿Sabrá lo que está diciendo? ¿Por qué incluir a un presidente fallido como Madero en la lista de los tres más  grandes?

Madero fue un hombre débil, sin carácter. Es cierto que alentó y promovió la democracia, pero esta termino devorándolo.

Fue  tan débil, tan  crédulo, tan ingenuo,  que cuando su hermano Gustavo lo alertó sobre el riesgo de ser traicionado por Victoriano  Huerta, mandó llamar a este y enfrente de su hermano le preguntó si quería traicionarlo, el otro sacó su pistola y le dijo que si desconfiaba de él ahí estaba su arma,

Después,  Huerta terminaría ordenando que los  mataran  a ambos.

Ante los insultos, ofensas, injurias  y bromas   cotidianas que le dedicaba la prensa,  Madero  en vez de actuar con mano dura y someterlos al  gobierno de la ley,  optó por  dejar que siguieran escribiendo en su contra, convencido de que así era la democracia.

Tampoco desmanteló las estructuras gubernamentales que le dejo don  Porfirio Díaz. Este se fue, pero todo quedo igual en el país, desde gobernadores, senadores, diputados, secretarios, empleados. Por eso  Emiliano Zapata  muy pronto rompió con Madero, cuando se dio cuenta de que todo seguía igual y hasta peor.

Y si le Revolución  triunfo tan fácilmente, fue porque Porfirio, en plena  vejez ya no quiso  pelear y optó por  renunciar a la presidencia, luego de 30 años de ejercicio, pensando que de esa forma se evitaría un baño de sangre mayor, pero don Porfirio murió y la guerra civil, con sus altas y bajas,  siguió  hasta muy entrada le década de los años veintes, con el asesinato de Francisco Villa, con el levantamiento de  Adolfo de la Huerta, con la limpia de generales en el 28 y el aplastamiento del movimiento vasconcelista en 1929.

Madero dista mucho de haber sido un buen Presidente. Lo combatió Zapata, la nomenclatura que heredó don Porfirio, la prensa que en su mayoría era afecta al gran Dictador, la embajada estadounidense.   Cuando murió, en México  hubo quienes lo lloraron, como Francisco Villa, pero la mayoría  lo celebró y hubo quienes hicieron  fiesta.

Andrés Manuel haría  bien en  pedir asesoría cuando trata temas  históricos y no hablamos de entrar en detalles, esos hay que dejárselos a los académicos, sino  de temas generales.

En otro tema, la Iglesia la luz del Mundo, se lució con un desayuno que ofreció con motivo del Día del Periodista,  y al cual asistimos más de medio centenar.

Los asistentes nos sentimos apapachados, reconocidos, festejados, entre amigos. Gracias a los pastores Fabián Blanco y Víctor Hugo, a los compañeros anfitriones,  Abisai Rubio y Rubén Arenas, por este bonito convivio.

 

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