banner_2doinforme_monterrey_900x110px.gif

Daniel Peña desborda confianza

PDFImprimirCorreo

 

 

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

 

Dice el ex alcalde Daniel Peña Treviño que los  aspirantes priistas a la presidencia municipal  están  unidos y así llegarán al proceso electoral del año próximo, con grandes posibilidades de ganar.

Además señala sentirse halagado por el solo hecho de que se le mencione como aspirante, que se diga que como alcalde  hizo buen papel y  comenta que está listo para participar, si el partido se lo solicita.

Daniel también señala que los candidatos del PRI deben  tener conexión  con la ciudadanía, estructura  y financiamiento.

En fin, por sus conexiones políticas y sindicales a nivel nacional, Daniel Peña  es posiblemente el mejor prospecto  para el PRI, por encima de Yahleel Abdala y Jesús Valdez,  que andan cerca de la nominación.

Y es que Daniel tiene mucho  menos negativos  que los dos personajes citados, que para empezar traen conflictos con los sectores.

Ya sea que el candidato  sea Daniel Peña, Yahleel Abdala, Jesús Valdez, o cualquier otro,  el abanderado priista tendrá que sentarse  a negociar con todos los actores importantes y  lograr un consenso que  garantice la unidad.

Si no hay unidad, el PRI  no tiene nada que hacer en el próximo proceso. Si van unidos, el proceso será complicado, pero darán competencia. Ya tienen un  techo de 50 mil votos seguros, que son muy buenos, pero insuficientes para ganar. Los obtuvieron en el 2013 y en el 2016 y de todos modos el PAN los vapuleó.

Y los vapuleo, entre otras razones, porque llegaron desunidos. Las derrotas del 2013 y 2016,  demostraron que en Nuevo Laredo no  hay un grupo  político, ni sector, ni personaje que  por sí solo pueda sacar adelante una  elección. Esos tiempos  ya se acabaron.

La política actual  requiere de consensos, de acuerdos, de darle a cada quien su lugar, pero eso les parece complicado a algunos  priistas. Y es que puede más el orgullo, que la humildad, el creerse tocado por una mano divina.

Cuando Benjamín Galván era alcalde, estaba convencido que los sectores y organizaciones priistas le habían dado no más de 30 mil  votos y que él, por ser tan simpático,  había logrado otros 53 mil arrancados a la sociedad civil, por eso hizo con los sectores y las organizaciones lo que quiso y sentó las bases que finalmente hundieron al PRI.

Hoy los priistas deben entender que  cada sector, que cada organización, que cada grupo, debe  manejarse con autonomía y respeto a sus decisiones, aún estando equivocadas.  Si no hay respeto para los correligionarios,  no hay vocación democrática.

Si bien es cierto que  personajes como Daniel Peña y Jesús Valdez desbordan confianza en que el PRI    pueda recuperar Nuevo Laredo,  esta misma seguridad no se percibe entre los militantes de a pie, preocupados porque no sienten que se les atiende como ellos quisieran.

 

 

Comentarios (0)add comment

Escribir comentario

busy