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El Apóstol Naasón Joaquín atestigua un proyecto cumplido en la iglesia de Reservas Territoriales: «Donde hay fe, abundan las obras»

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NUEVO LAREDO, Tamps. A 13 de marzo del 2019 por Agencia RN Noticias (Cortesía Coordinación de Crónica Apostólica).— El miércoles 13 de marzo, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, luego de saludar a los hermanos de la Iglesia de la colonia Voluntad y Trabajo, en Nuevo Laredo, Tamaulipas, visitó a los hermanos de la Iglesia de la colonia Reservas Territoriales, en el citado municipio.

El reloj marcaba las 6:54 de la tarde cuando el Siervo de Dios arribó al templo ubicado en la calle Korea s/n., en la colonia Reservas Territoriales. El hermano O.E. Norberto Avilés, ministro de la Iglesia, le dio la bienvenida y le comentó los trabajos que se han realizado en el predio de dos hectáreas que circunda la Casa de Oración. En ese momento, el Apóstol de Jesucristo recordó que, cuando fue Pastor de la Jurisdicción Norte de la Iglesia La Luz del Mundo (2003-2014), y era responsable de supervisar el estado de Tamaulipas —ademas de los estados de Nuevo Léon, Coahuila, Chihuahua, Sonora, Baja California y Baja California Sur—, indició que se adquiriera este terreno y que se construyera una área de descanso espaciosa, para cuando los hermanos de Estados Unidos pasaran de camino por Nuevo Laredo, tuvieran un lugar de descanso.

Al ver la construcción del templo, su diseño funcional y estético, y las áreas verdes y fuentes que lo enmarcan, experimentó grande satisfacción, pues el proyecto trazado hace una década se había transformado en una realidad. Con inocultable alegría, encaminó sus pasos a la Casa de Oración.

En el área de su ministerio, Apóstol Naasón Joaquín saludó a los hermanos congregados: «Qué hermoso es contemplar la fe que habita en vuestros corazones. Yo tenía el deseo de conocerles y expresarles con todo mi corazón el amor que Dios puso en mi ser. Hermanos de Reservas Territoriales: ¡Heme aquí. Vuestro en Cristo, hasta el último aliento!

 

Testimonio de un proyecto cumplido

Enseguida, comentó: «No solo vengo a conocerles o contemplar la Casa de Oración. Vengo a animarlos a que sigamos adelante, cumpliendo la promesa que Dios le ha dado a su Hermano Naasón. ¿Cuál es esa promesa?: ‘Si hoy vez grande a este Pueblo, yo lo voy a multiplicar aun más’. Y yo creo fielmente en esa promesa, porque Dios me lo ha demostrado día a día a través de estos cuatro años de mi ministerio. Por ello, vengo aconsejando a las Iglesias y a las obras, motivándolas a que trabajen para que sigan adelante. Y qué hermosa satisfacción y alegría me he encontrado hoy con vosotros. Al comentarle a vuestro ministro sobre este terreno tan grande y hermoso que habéis adquirido, recordé que cuando era su pastor jurisdiccional les decía: ‘Compremos un terreno grande para que cuando los hermanos de Estados Unidos pasen por este lugar, tengan un espacio donde puedan descansar, tomar un vaso de agua o asearse. Y hoy que veo contemplado —casi realizado,—este deseo, lo cual me deja una grande alegría. Y no digo que desde hace cuatro años, yo creo que Dios desde tiempo atrás, puso en tu corazón una unidad para conmigo, para que pudiéramos, realizar estos logros. Hoy me voy contento y alegre al ver vuestro trabajo.

«Hermanos de Reservas Territoriales: me habéis hecho muy feliz con el trabajo que estáis realizando, y sé que continuareis adelante con él, y algún día no muy lejano volveré otra vez a estar con vosotros, para contemplar esta obra terminada. Y no me refiero solamente a la obra material, sino también a la espiritual, pues esta Iglesia será multiplicada y engrandecida. Yo doblaré mis rodillas ante quien me puso al frente de su Iglesia, y le pediré que te siga bendiciendo,

Enseguida, elevó su plegaria al Creador rodeado de sus hijos espirituales, como un solo hombre. La plegaria apostólica inundó con el olor de vida a la iglesia, quien experimentó sobremanera la bendición de Dios. Esta tarde, la comunión del Espíritu Santo trajo consuelo, paz y alegría sin par. Las visitas que estuvieron presentes experimentaron las caricias de Dios: lloraban, oraban... en sus rostros se reflejaba una paz interna.

 

Despedida

Luego de la plegaria, y de escuchar el himno «Bienvenido, Santo Apóstol», el Varón de Dios se despidió de sus hijos en la fe: «Como les he dicho: quiero visitar todas las Iglesias que están en esta ciudad... pero regresaré muy pronto para volverles a contemplar y ser testigo de la culminación de este trabajo, porque sé que lo terminareis. Sé que a mi regreso, veré una Iglesia más grande, porque Dios seguirá cumpliendo sus promesas.

«Hasta entonces. Que la gracia de DIos os acompañe, que la comunión de Cristo os una con más fuerza y que la oración de su Hermano Naasón les dé la fortaleza para seguir adelante, Dios los bendiga».

Al salir del templo, una hermana obsequió al Apóstol un óleo. El ministro se despidió y recibió unas palabras del Ungido de Dios: «Dios les bendiga el trabajo de amor realizado en la obra material. Continúa ahora la espiritual».

El reloj marcaba las 7:09 de la tarde cuando el insigne visitante se despidió de los hermanos de este municipio tamaulipeco. El siguiente destino: la iglesia de la colonia Buenavista, en Nievo Laredo.

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