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Armando Maya

Por Armando Maya Castro: El estado laico en peligro

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Escrito por Columna Lunes, 20 de Enero de 2020 17:45

El estado laico en peligro

Por Armando Maya Castro

Se da el nombre de Renacimiento al movimiento cultural que se produce en Europa Occidental en los siglos XV y XVI. Es en ese periodo, justamente, cuando surge la separación Estado-Iglesia, un principio que, de acuerdo con Bernardo Barranco, se consolida en la Ilustración, y al que en México la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos califica como “principio histórico”, razón por la cual debe ser preservado inalterable.

A pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador se ha pronunciado en contra de la iniciativa de la senadora Soledad Luevano Cantú, afirmando que “desde Presidencia no está contemplada esa iniciativa”, los legisladores de los partidos políticos que apoyan a la legisladora, así como algunos grupos religiosos partidarios de la misma, siguen adelante con dicha iniciativa, atentatoria contra él Estado laico.

Los mexicanos están en su derecho de apoyar la iniciativa, tal como en su momento lo hiciera el Jefe del Ejecutivo Federal, quien señaló en una de sus conferencias matutinas que la iniciativa de la legisladora morenista fue presentada a título personal.

En lo personal coincido totalmente con el primer mandatario de la nación, así como con aquellos expertos en laicidad que han señalado que la iniciativa de la senadora zacatecana es regresiva y perjudicial para la laicidad, un principio que en México se ha constituido en el garante de muchas libertades, entre ellas la de religión, conciencia y convicciones éticas, consagradas hoy por hoy en el artículo 24 constitucional.

Para entender el daño que la iniciativa en cuestión ocasionaría al Estado laico y, en consecuencia, al conjunto de libertades que de él emanan, es necesario tener presente que, por más de un siglo, la separación entre el Estado y la Iglesia ha representado un antecedente de laicidad importante en nuestra nación, la cual comenzó a ser religiosamente plural desde que Benito Juárez promulgara la Ley sobre Libertad de Cultos, cuyo artículo primero establecía: “Las leyes protegen el ejercicio del culto católico y de los demás que se establezcan en el país, como la expresión y efecto de la libertad religiosa, que siendo un derecho natural del hombre, no tiene ni puede tener más límites que el derecho de tercero y las exigencias del orden público. En todo lo demás la independencia entre el Estado por una parte, y las creencias y prácticas religiosas por otra, y es y será perfecta é inviolable...”.

Aprovechemos la ocasión para hacer valer la claridad y contundencia de nuestras leyes patrias en materia de laicidad y de separación del Estado y las Iglesias; la Constitución, por ejemplo, define a México en su artículo 40 como una República laica, en tanto que el artículo 130 establece que política y religión deben permanecer separadas.

Es obligado dar la lucha con firmeza en estos momentos en que el Estado laico peligra por el actuar irresponsable de una clase política que parece estar más comprometida con los intereses de algunas confesiones religiosas que con los de México. Así lo demuestra el intento de eliminar el carácter laico de la educación y del Estado, así como el propósito de otorgar concesiones de radio y televisión a las iglesias.

Aprovecho la ocasión para señalar que la anterior es una vieja demanda de los altos jerarcas del catolicismo, y hoy por hoy de un grupo de iglesias de corte pentecostal que han olvidado la naturaleza apolítica de su función y existencia. Las Iglesias deben dedicarse a lo espiritual, que es lo suyo, y dejar que el Estado haga la parte que le compete en conformidad con las leyes que nos rigen.

El Estado bajo ninguna presión debe ceder a las demandas añejas de la jerarquía católica, que recientemente declaró estar a favor de la iniciativa de la senadora Luevano Cantú, esto a pesar de saber que López Obrador pidió dejar las cosas como están desde el tiempo de Benito Juárez y los hombres de su generación.

El deber del Poder Legislativo es crear leyes orientadas a fortalecer la autonomía de lo público como la autonomía de lo religioso; asimismo, debe centrar su actividad pública en lograr una legislación que brinde un trato igualitario a todas las Iglesias, independientemente del número de miembros, de su cercanía de su jerarquía con el gobierno o de la antigüedad del grupo religioso.

Lo anterior es necesario para erradicar completamente de nuestro entorno la intolerancia y discriminación religiosa, fenómenos insufribles que históricamente han ocasionado enorme dolor y grandes sufrimientos a los miembros de los grupos religiosos minoritarios.

Crear este tipo de leyes fortalecería significativamente el Estado secular, pondría fuera de peligro la educación laica y contribuiría a crear las condiciones necesarias para que los mexicanos ejerzamos a plenitud las libertades de conciencia y de religión.

Twitter: @armayacastro

 

Por Armando Maya Castro: Preocupación por una tercera guerra mundial

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Escrito por Columna Lunes, 13 de Enero de 2020 17:10

Preocupación por una tercera guerra mundial

Por Armando Maya Castro

El pasado viernes 10 de enero, Irán reconoció que su ejército derribó, “por un error humano” al Boeing 737-800, un avión de la aerolínea Ukraine International con 176 personas a bordo. En un principio el régimen de Teherán lo había negado y hasta llegó a ofrecer acceso a las cajas negras a los países implicados, es decir aquellos de donde eran originarios los pasajeros que perecieron: Canadá (57), Ucrania (11), Suecia (10), Afganistán (7) y Gran Bretaña (3). En el derribo del avión murieron también 82 iraníes.

La caída de la aeronave ucraniana encendió nuevamente las alarmas, tal como sucedió el pasado 3 de enero, cuando el posible estallido de una Tercera Guerra Mundial se convirtió en tendencia en redes sociales, por el temor –para algunos infundado– de una posible confrontación que podría darse entre Irán y Estados Unidos, luego de que por órdenes del presidente Donald Trump fuera eliminado Qasem Soleimani, general de la Guardia Revolucionaria iraní y creador de un eje chiita de poder a lo largo de Medio Oriente.

Con este tipo de preocupaciones comenzamos el 2020, y en medio de los comentarios y memes en redes sociales –muchos de ellos divertidos– ocasionados por el tema, volvieron a sonar las predicciones que en 1568 hiciera Michel de Nôtre-Dame, el astrologó y físico más leído en el Renacimiento, conocido por el mundo como Nostradamus, quien predijo –según los “expertos”– que “el 2019 sería un año de miseria para la humanidad, tras el conflicto bélico de la tercera guerra mundial entre dos superpotencias y que durará alrededor de 20 años".

La tensión entre Estados Unidos e Irán disminuyó un poco cuando el mandatario de Estados Unidos, tras dar a conocer que no hubo bajas estadunidenses en los ataques de Irán contra bases militares aéreas en Irak, tendió su mano al régimen de Teherán, buscando lograr la anhelada paz. La condición del gobernante republicano es que haya un cambio en las posturas de Teherán “a favor del terrorismo”.

Respecto al tema del terrorismo, un día antes del gesto de Trump en favor de la paz, “el parlamento iraní votó una ley que designa como “terroristas” a todas las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, en respuesta al asesinato del general Qasem Soleimani por un misil disparado desde un dron estadounidense”, esto según una nota con información de las agencias AFP y EFE.

A la par de estos acontecimientos, el gobierno mexicano fijó su postura a favor del diálogo en Medio Oriente. “No a la guerra, sí a la paz”, expuso el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia de prensa matutina del pasado 8 de enero, y sobre el tema abundó: “Tenemos que procurar que haya diálogo, que se busque un entendimiento, que no se recurra al uso de la fuerza, no a la guerra y esa es la postura de nuestro país”.

La humanidad espera el triunfo de la mesura y el fin de todo tipo de provocación que ponga en riesgo la paz mundial, porque cualquier guerra, aunque no llegue a ser mundial, afecta de manera considerable a los seres humanos, y no sólo a los militares que participan activamente en ella. El estudio “La guerra como desastre. Sus consecuencias psicológicas”, proporciona cifras que deberían estimular a la cordura a los gobiernos del mundo: “En más de 100 conflictos bélicos que se han producido en los últimos diez años, más del 80 por ciento de las víctimas son civiles”.

La investigación antes mencionada señala que las guerras traen consigo afectaciones de carácter político, económico, cultural, social y de salud. Estas confrontaciones, que empiezan “con el propósito de controlar recursos naturales, por razones religiosas o culturales, por mantener o cambiar las relaciones de poder, para dirimir disputas económicas o territoriales”, terminan complicando la situación de los pueblos que se ven envueltos en ellas.

La guerra lo complica todo, incluso aquella que se hace en nombre de la paz. Ejemplo de ello son las dos guerras mundiales del siglo XX, las cuales dejaron grandes extensiones de Europa en ruinas. La historiadora española María Rosario Ruiz Franco califica a estos conflictos como “capítulos trágicos de nuestra historia [que] se caracterizan por ser guerras totales, en donde los habitantes de los países beligerantes se verán afectados y movilizados directamente como nunca antes en la historia”.

Las consecuencias de las guerras son verdaderamente dolorosas: pobreza extrema, sufrimiento inenarrable, incontables daños psicológicos, millones de personas muertas, lisiadas y mutiladas.

Por los daños de estas guerras, la humanidad no puede permitirse el estallido de una guerra más, mucho menos de una tercera guerra mundial, la cual implicaría a potencias nucleares, con el uso de armas de destrucción masiva, que incluyen armas químicas, biológicas y radiológicas. Estará de acuerdo conmigo, estimado lector, que esto no lo quiere ningún ser humano.

Twitter: @armayacastro

 
 

Por Armando Maya Castro: Desafíos para el 2020

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Escrito por Columna Martes, 07 de Enero de 2020 13:03

Desafíos para el 2020

Por Armando Maya Castro

El año nuevo llegó en medio de grandes festejos, luces y brindis, pero acompañado también de preguntas sobre diversas temáticas y de no pocos desafíos.

¿Qué pasará en el Medio Oriente tras el ataque contra Bagdad ordenado por Donald Trump, en el que perdió la vida el general iraní Qasem Soleimani, señalado por Washington como el terrorista número uno del mundo? ¿Estallará la Tercera Guerra Mundial, tal como se comentó en redes sociales bajo el hashtag “WWIII” (Tercera Guerra Mundial), el cual se posicionó en el primer sitio de las tendencias a nivel internacional? ¿Cuáles serán las repercusiones del ataque perpetrado el pasado jueves contra la capital iraquí? ¿Es temporal el deseo de venganza y la ira del mundo musulmán, que el pasado 4 de enero llevó a miles de personas a gritar en Bagdad: “muerte a Estados Unidos?

Aparte de las anteriores preguntas, derivadas de la tensión extrema entre Estados Unidos e Irán, surgen otras preguntas en el plano nacional e internacional. ¿Qué pasará en la carrera presidencial del 2020 en Estados Unidos? ¿Ganará las elecciones Trump, cuya administración está marcada, entre otras cosas, por la condena de seis de sus ex asesores en lo relativo a la presunta injerencia de Rusia en las elecciones de 2016?

En lo que respecta a los desafíos, México tiene ante sí uno al que debe brindarle especial y permanente atención, incluso más de la que le han brindado las autoridades en años anteriores. Me refiero evidentemente al tema de la violencia e inseguridad, que exige, por un lado, la depuración y profesionalización de los cuerpos policiacos, y por el otro, un mayor involucramiento por parte de la ciudadanía y de los gobiernos locales. La función de éstos últimos es ir más allá de los reclamos y exigencias al gobierno federal cuando en sus entidades se elevan los índices de violencia, un fenómeno que en los últimos años ha lacerado a México y que lamentablemente se niega a desaparecer.

Sobre esto último considero oportuno mencionar la necesidad de aprovechar la coordinación entre los gobiernos locales de los 32 estados de la República Mexicana y el gobierno Federal, una coordinación que el pasado mes de diciembre fue calificada como “excelente” por la titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Otro funcionario de Morena, Ricardo Monreal Ávila, que se desempeña actualmente como presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, señaló el pasado 1 de enero que en México estamos listos para enfrentar los desafíos del 2020. El ex gobernador de Zacatecas se refirió a temas específicos como el cambio climático, derechos humanos, justicia y seguridad.

Me parece de suma importancia que un político como Monreal haya mencionado entre los desafíos del naciente año el cambio climático, uno de los problemas ambientales que enfrentan todos los países del planeta, y al que el gobierno de México ha respondido con dos alternativas de acción: la “implementación de medidas orientadas a la reducción de las emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero”, así como “la implementación de medidas de adaptación que permitan disminuir la vulnerabilidad de las comunidades humanas y los ecosistemas”.

Estas acciones gubernamentales, orientadas a frenar el cambio climático, son buenas pero insuficientes. Es necesario que las personas y grupos dejemos de ser espectadores y nos involucremos de lleno en la problemática, evitando la quema de combustibles fósiles y la tala de bosques y selvas tropicales. Otras acciones que podemos y debemos realizar son las siguientes: reciclar, apagar las luces cuando no hagan falta, hervir sólo el agua necesaria, ducharnos en vez de bañarnos, usar bombillas de bajo consumo, no dejar electrodomésticos en standby, evitar poner la calefacción muy alta, usar lo menos posible nuestros automóviles...

Por último, considero importante referirme a otro desafío: el que tienen ante sí los medios de comunicación de México y el mundo. Lo considero un reto porque la ausencia de ética periodística en el 2019 ocasionó que varios representantes de las empresas informativas cometieran excesos mediáticos, incrementando así la crisis de credibilidad que de un tiempo a la fecha afecta de manera importante a los medios de comunicación.

La ausencia de ética en el quehacer periodístico constituye un lamentable atentado contra el derecho de las audiencias a ser debidamente informadas, además de incrementar en redes sociales e Internet la intolerancia y el discurso de odio en contra de los miembros de algunas minorías, una situación que atenta contra los derechos humanos de las personas que forman parte de ellas. Estará de acuerdo conmigo, estimado lector, que esto no puede continuar así.

¡Feliz año a mis amables lectores!

 
 

Por Armando Maya Castro: El valor de la amistad

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Escrito por Columna Jueves, 02 de Enero de 2020 15:27

El valor de la amistad

Por Armando Maya Castro

Las felicitaciones, regalos y buenos deseos dieron comienzo al 2020. A pesar de esto, la mayor parte de los seres humanos empezamos el naciente año con preocupaciones y diversos temores. En México, algunos temen que las condiciones en el mercado laborar sean adversas debido a la desaceleración que registra la generación de empleo formal en nuestro país.

Tras el golpe que asestó a nuestro bolsillo el consumismo tradicional, que desapareció como por arte de magia nuestro aguinaldo por las compras de navidad y año nuevo, regalos y diferentes festejos, comenzamos el mes de enero con su famosa cuesta, la cual han de subir muchos con grandes dificultades, no así algunas familias privilegiadas por su solvente economía.

La navidad 2019, con sus adornos, foquitos, regalos, cenas y buenos deseos ya es parte del pasado. Pertenecen también a ese pasado muchos de los gastos imprudentes e irresponsables que hicimos en las pasadas fiestas decembrinas, no así las deudas que contrajimos y que miles de personas tendrán que pagar acudiendo al Monte de Piedad y demás casas de empeño.

El afán consumista de nuestro tiempo y de la sociedad actual hace que la gente de hoy vaya más allá de las felicitaciones y buenos deseos en favor de sus familiares y amigos. Hemos olvidado, lamentablemente, que la amistad verdadera no es aquella que se expresa con regalos costosos, sino la que se demuestra con acciones sinceras, en la cercanía afectiva y solidaridad desinteresada.

Son estos valores en los que se fundamenta la verdadera amistad, un bien preciado que crece y se fortalece a través del tiempo, no importando la distancia y las circunstancias. La amistad que muere con el paso de los años no es real, porque la que sí lo es tiene la admirable capacidad de sobrevivir a todas y cada una de las pruebas.

La sincera amistad, fruto incuestionable del amor, se demuestra en todo tiempo, principalmente en los momentos difíciles ocasionados por la enfermedad, la necesidad, la privación de la libertad, el abandono, la muerte. Permanece firme e inalterable en cualquier escenario, incluso en los más difíciles, en que los amigos aparentes llegan a traicionar y dar la espalda. La amistad auténtica resiste estoicamente los embates que se van presentando en nuestro diario vivir.

Estoy hablando de aquella amistad que se enriquece con la presencia en ella de muchos otros valores. Me refiero a valores tales como la confianza, la sinceridad, el amor, el apoyo, el aliento, la consistencia, la bondad, entre otros valores que tienen convergencia en la amistad.

Jesús de Nazareth distinguió con su valiosa amistad a los apóstoles del pasado bíblico. Tuvieron ese privilegio los doce apóstoles de la circuncisión y Pablo, el llamado apóstol de los gentiles. Ha hecho lo propio con los apóstoles que en la presente dispensación de gracia han sido enviados como representantes suyos. A todos ellos les dice el Hijo de Dios: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor, pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” (Juan 15:15).

La sincera amistad de Cristo, correspondida debidamente por sus apóstoles, es el ejemplo de amistad más grande que puede existir. La relación entre Cristo y sus enviados es estable, inmutable y perfecta; no es intermitente ni temporal, por algo se presenta en las Sagradas Escrituras como un ejemplo digno de ser imitado.

Concluyo mi columna señalando que, así como los apóstoles han sido distinguidos con la amistad de Cristo Jesús, los miembros de la Iglesia que esté sublime ser fundó gozan en todo tiempo de la amistad de los apóstoles, hombres que tienen el cuidado de velar paternalmente por el bienestar espiritual y material de la Iglesia, orar por los integrantes del cuerpo de Cristo, como ocurrió justo cuando las manecillas del reloj marcaban las doce de la noche, anunciando la partida del 2019 y la llegada del 2020.

El apóstol Naasón Joaquín García, presidente internacional de la Iglesia La Luz del Mundo ha orado eficazmente por su pueblo; su oración de amor ha proporcionado ánimo, fortaleza y alegría a millones de fieles en 58 países de los cinco continentes, hombres y mujeres que han iniciado el año con la seguridad de que a lo largo del mismo serán benditos en su entrar y en su salir, benditos en todo lo que emprendan, y que la bendición apostólica alcanzará también a sus hijos e hijas.

¡Feliz año a todos mis lectores! Espero seguir contando en los próximos 365 días con el favor de su atención, esa que los lleva a dedicar un poco de su tiempo para leer mi columna publicada en este importante medio de comunicación.

Twitter: @armayacastro

 
 

Por Armando Maya Castro: Navidad

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Escrito por Columna Lunes, 23 de Diciembre de 2019 15:26

Navidad

Por Armando Maya Castro

El nacimiento de Cristo, que hoy por hoy genera enorme regocijo en casi todas las culturas, principalmente en la civilización occidental, fue noticia cuando ocurrió el año 749 de la fundación de Roma, y sigue siendo noticia en nuestros días.

Los pastores que cuidaban sus rebaños en la comarca de Belén conocieron esta gran noticia gracias al anuncio de un ángel del cielo, a quien acompañaba una multitud de las huestes celestiales que alababan a Dios y decían: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2:14).

Proclamó también el nacimiento de Jesús la estrella brillante que siguieron los magos procedentes de oriente, la cual guio a estos sabios con precisión, primero a la ciudad de Jerusalén, y después al pequeño poblado de Belén de Judea, en donde se hallaba el niño envuelto en pañales, acostado en un humilde pesebre (Lucas 2:16).

El relato bíblico antes mencionado goza de la aceptación de la mayor parte de los seres humanos, no así la fecha en que el catolicismo sitúa el nacimiento de Cristo. El periodista y escritor Eduardo Galeano escribe al respecto: "En qué año, no se sabe. Tampoco el día, ni el mes. Jesús ya había pasado cuatro siglos sin cumpleaños cuando san Gregorio de Nacianceno le otorgó, en el año 379, certificado de nacimiento. Jesús había nacido un 25 de diciembre".

Al igual que el periodista uruguayo, los más serios historiadores y eruditos de la Biblia han dicho en más de una ocasión que Jesús no nació un 25 de diciembre, como sostiene la Iglesia católica, que escogió dicho día "por su coincidencia con la fecha de máximo apogeo de la fiesta del Sol", explica la escritora Silvia Parra.

También sobre la fecha, Niceto Blázquez nos dice que la Iglesia católica "'bautizó' la fiesta pagana del 'Día natal del Sol Invicto' convirtiéndola en el 'Día natal de Jesús'". Y añade el escritor jesuita: "Se destierra así el culto pagano al sol y se consolida el culto al Niño-Dios, Jesús de Nazaret, como verdadero Hijo de Dios y Redentor del género humano. Fue así como la fiesta pagana del culto al sol fue reemplazada por la Navidad o celebración del nacimiento de Cristo".

Con relación al paganismo antes mencionado, conviene recordar que la Navidad, de acuerdo con Julio G. Martinez-Clark, fue escogida por los católicos del siglo III “para competir con el festival pagano romano llamado las Saturnales celebrado desde el 17 al 23 de diciembre en honor al dios Saturno”.

Las saturnales (en latín Saturnalia) eran las fiestas solsticiales de aquellos tiempos, “en donde los asistentes participaban de banquetes, festejos e intercambio de regalos”. El parecido de estas celebraciones paganas con la Navidad no es mera coincidencia; es resultado del sincretismo que desde sus orígenes ha practicado el romanismo.

Insisto: nadie pone en duda el nacimiento de Jesús de Nazaret, el cual celebran millones de personas con villancicos, banquetes navideños y regalos a los niños y a los no tan niños. Lo que ponemos en duda es la fecha que algunas religiones han adoptado para dicho acontecimiento.

Ni se puede afirmar que nació el 25 de diciembre, como lo celebran los católicos, ni el 6 de enero que festeja la Iglesia Ortodoxa, una religión que nació del cisma que tuvo lugar el año 1054

No se necesita pertenecer a una determinada religión para aceptar que Jesús nació y que su nacimiento constituyó un parteaguas en la historia de la humanidad, que marca el principio de la era común o después de Cristo. La mayoría acepta, casi de manera unánime, la existencia de la navidad; lo que no se acepta así es que dicho acontecimiento haya tenido lugar un 25 de diciembre.

Este nacimiento, independientemente de que haya ocurrido durante el día, en la noche o en la madrugada, y más allá de que haya ocurrido en cualquier día o mes del año, representó entonces y ahora la mejor noticia para los seres vivientes. Lo digo porque Cristo fue y es portador de paz, esa paz que anunció el cantar de gloria que se oyó en Belén, que debería ser nuestro cántico también.

Cristo Jesús nació para dar paz a los hombres, una paz espiritual, sublime e inefable, distinta a lo que los hombres conocen como paz. Así lo expresó él cuando desempeñó su ministerio: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da…”.

Me interesa aclarar, por último, que la paz antes mencionada no procede de la festividad que algunos religiosos celebran en una fecha, y otros más en otra fecha. La paz de Dios depende no del acontecimiento, sino de la aceptación de Cristo en el corazón, específicamente de ese mensaje de salvación que llega a los hombres a través de la revelación enviada a sus apóstoles.

Twitter: @armayacastro

 
 

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