Ramón Meza González, titular de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) en la sección de Nuevo Laredo, informó que el nivel del río Bravo ha alcanzado cifras alarmantes, situándose actualmente en alrededor de 40 centímetros. Este descenso en los niveles de agua, junto con la escasez de lluvias en las últimas semanas, ha llevado a que la región se encuentra en "Semáforo Rojo" en cuanto a la disponibilidad de agua.
Destacó que el cauce del río está manteniendo un gasto de 12 metros cúbicos por segundo, pero advirtió que, a pesar de que el abasto de agua está garantizado para este año, la situación podría complicarse en los próximos meses.