Tuvieron que pasar 5 años para que familiares de Noé Ignacio Alférez Hernández y Jonathan Ballesteros Loaiza, supieran que los restos de estos jóvenes desaparecidos y asesinados a manos del Marina en febrero del 2018, ya estaban localizados dos meses después en Nuevo Laredo, sin embargo la fue la propia Fiscalía de Justicia del Estado Tamaulipas quien ocultó esta información a la Fiscalía General de la República.